
Cómo se gestionan los residuos industriales de una nave, explicado en vídeo
Vaciar una nave de proveedor no se parece a vaciar un almacén
Lo que hacemos en VACIADOSZAFA no es una recogida grande: es un proceso de devolución de un inmueble industrial, y eso cambia el orden de todas las decisiones. La diferencia empieza el primer día. Cuando alguien nos llama porque cierra o traslada una nave en Martorell, lo primero que pedimos no es el plano ni los metros: pedimos la cláusula de devolución del contrato de arrendamiento industrial. Ese párrafo es el que dice si el compromiso es entregar el inmueble vacío o entregarlo en un estado determinado, si las mejoras que hizo el arrendatario hay que retirarlas o dejarlas, si las instalaciones que se añadieron —aire comprimido, extracción, cuadros secundarios, tabiquería, oficinas modulares, suelos técnicos— salen o se quedan, y si el pavimento debe devolverse sin los anclajes de la maquinaria. Ahí está el verdadero alcance del trabajo, y por eso presupuestamos contra ese texto y no contra una cifra de metros cuadrados. El segundo filtro es específico de esta comarca y es el que más disgustos evita. En el clúster de automoción de Martorell, una parte importante de lo que hay dentro de la nave de un proveedor no es del proveedor. Los troqueles y la matricería suelen pertenecer al fabricante que encargó la pieza; los contenedores metálicos retornables y los racks de secuenciación circulan con propiedad ajena; hay moldes, calibres, plantillas y utillajes de control cedidos para un programa concreto; y hay documentación técnica, planos y muestras que están cubiertos por acuerdos de confidencialidad que siguen vigentes aunque la actividad haya terminado. Mezclar todo eso con la chatarra es la forma más rápida de convertir un vaciado en una reclamación. Nuestro inventario, por tanto, se hace primero por titularidad —activo propio, activo cedido, activo en litigio— y solo después por valor económico. Lo que es del cliente final se separa, se etiqueta, se fotografía y se devuelve o se destruye con certificado, según lo que ese cliente indique por escrito.
El tercer bloque es el desmontaje propiamente dicho, y aquí también trabajamos distinto. El racking no se tira: se desmonta por fases, en el orden inverso al del montaje, comprobando que los bastidores y largueros no queden deformados, porque un rack en buen estado tiene mercado de segunda mano y ese valor se descuenta de la oferta. La maquinaria no se arranca: se desconecta de servicios, se libera de sus anclajes —bancadas de hormigón, pernos químicos, tacos de expansión—, se resuelven los fosos y las canalizaciones que quedan abiertos y se decide qué hacer con el pavimento que aparece debajo, que casi siempre está roto, manchado y con la huella de la máquina. Los cuadros, las líneas de aire, la extracción y las instalaciones auxiliares se retiran con la instalación descargada y documentada. Y todo lo que es residuo sale clasificado, con su código y su transportista, hacia gestor autorizado. Hay un cuarto bloque que preferimos decir en voz alta: lo que no hacemos. No manipulamos fibrocemento de cubiertas, no gestionamos aceites hidráulicos, disolventes, gases refrigerantes ni envases contaminados, y no retiramos depósitos con producto. Todo eso lo identificamos en la visita, lo dejamos explícitamente fuera del alcance y te derivamos a una empresa acreditada para cada caso, porque fingir que se sabe de residuos peligrosos es exactamente como se generan los problemas que después no se pueden arreglar. Tampoco vendemos ni alquilamos naves, ni compramos maquinaria para revenderla como negocio principal, ni hacemos mudanzas domésticas. El cierre es siempre el mismo: expediente documental con reportaje fotográfico de antes y después, relación de residuos con sus códigos, documentos de identificación, certificados de destrucción cuando hay stock de marca o documentación, y acta de entrega firmada. Puedes ver dónde trabajamos o escribirnos con la fecha que tienes encima.
Lectura de la cláusula de devolución
Antes de medir nada leemos qué te obliga el contrato: mejoras a retirar, instalaciones del arrendatario, estado del pavimento. Ese texto fija el alcance real del encargo.
Inventario por titularidad
Separamos activo propio de activo cedido: troqueles, moldes, calibres, contenedores retornables y equipos del cliente final se etiquetan aparte y no entran en el saco común.
Desanclaje de maquinaria y líneas
Desconexión de servicios, liberación de bancadas, pernos químicos y tacos, resolución de fosos y canalizaciones, y decisión escrita sobre el pavimento que aparece debajo.
Desmontaje de racking por fases
Bastidores y largueros bajados en orden inverso al montaje, sin deformarlos, con estado y anclajes documentados y con el valor de reventa reflejado en la oferta.
Retirada de stock, paletería y mobiliario
Género, palés, embalaje, mobiliario de oficina interior, taquillas, vestuarios y equipamiento auxiliar, clasificados por destino en el propio muelle.
Chatarra y residuos con gestor autorizado
Metal férrico y no férrico, madera, plástico, cartón y voluminosos con su código y su transportista, y el importe del metal recuperable descontado por escrito.
Peligrosos: identificados y derivados
Fibrocemento de cubierta, aceites, disolventes, refrigerantes y envases contaminados quedan fuera de nuestro alcance y se derivan a empresa acreditada. No los manipulamos.
Destrucción certificada
Stock de marca, moldes, matricería, documentación técnica y equipos informáticos que no pueden acabar en un mercadillo se destruyen con certificado nominal.
Expediente y acta de entrega
Reportaje fotográfico de antes y después, códigos LER, documentos de identificación de residuo y acta firmada, que es lo que sostiene la devolución del aval.
Situaciones en las que se vacía una nave por aquí
Intervenimos en cierres con fecha de entrega comprometida, en traslados dentro del propio corredor, en devoluciones que exigen retirar las mejoras del arrendatario, en liquidaciones y concursos con administrador designado y en naves que se ponen a la venta o a la espera de un inquilino nuevo. Cada situación tiene su interlocutor y su calendario.
Cierre y fin de arrendamiento
- Cese de actividad con fecha de entrega
- Traslado a otra nave del corredor
- Devolución con retirada de mejoras
- Preparación para nuevo inquilino
Liquidación y venta
- Concurso de acreedores con administrador
- Liquidación de stock y activos
- Nave a la venta que hay que despejar
- Renovación de maquinaria y línea
Qué cubre un encargo con cierre documental
Un encargo completo incluye análisis contractual y visita técnica, inventario separado por titularidad, valoración con cuatro destinos posibles, desmontaje de racking, desanclaje de maquinaria y saneado del pavimento, retirada de stock y residuos con trazabilidad de gestor autorizado y cierre documental con acta firmada.
Análisis contractual y visita
Lectura de la cláusula de devolución, recorrido por la nave, comprobación de accesos, muelles y gálibos, y calendario hacia la fecha de entrega.
Inventario y valoración
Separación por titularidad, clasificación en cuatro destinos —reventa, achatarrado, donación y destrucción certificada— y descuento reflejado en la oferta.
Desmontaje y desanclaje
Racking por fases, desconexión de servicios, liberación de bancadas y pernos, resolución de fosos y saneado del pavimento resultante.
Retirada y gestión de residuos
Stock, paletería, mobiliario, chatarra y residuo mezclado con clasificación en origen y trazabilidad emitida por gestor autorizado.
Cierre documental
Reportaje fotográfico de antes y después, códigos LER, documentos de identificación, certificados de destrucción y acta de entrega firmada.
Racking, maquinaria, utillaje y stock: cuatro trabajos distintos
El racking pide método y cuidado porque su valor está en no deformarlo. La maquinaria pide desconexión de servicios y trabajo sobre anclajes. El utillaje pide comprobar de quién es antes de tocarlo. Y el stock pide decidir si se revende, se dona o se destruye con certificado. Son cuatro trabajos distintos dentro del mismo encargo.
El orden que evita rehacer la mitad del trabajo
Ordenamos la obra en cinco tramos: documentación y visita, inventario, desmontaje, retirada con trazabilidad y entrega. En cada tramo sabes qué se está moviendo, hacia dónde va y con qué justificante, de modo que la carpeta del final se construye sola en lugar de improvisarse la última semana.
Contrato
Cláusula de devolución, fecha de entrega y obligaciones de reposición sobre la mesa.
Inventario
Recorrido por titularidad y por destino, con etiquetado y reportaje fotográfico inicial.
Ejecución
Racking por fases, desanclaje de maquinaria, retirada de stock y residuos con trazabilidad.
Entrega
Saneado de anclajes, expediente documental completo y acta firmada por ambas partes.
Entre una nave despejada y una nave recibida
Dejar una nave vacía lo hace cualquiera con camiones suficientes. Conseguir que la acepten es otra cosa e incluye lo que no se fotografía: anclajes saneados, mejoras retiradas, bienes ajenos devueltos y residuos justificados. Conócenos un poco mejor antes de decidir.
Alcance fijado por el contrato
Presupuestamos contra la cláusula de devolución, así que el día de la entrega no aparecen obligaciones que nadie había leído ni partidas nuevas.
Bienes de terceros protegidos
Utillaje, troqueles, moldes y contenedores retornables se acotan y no se mueven sin instrucción escrita de su titular. Es la reclamación que más veces hemos visto evitar.
Racking valorado, no destrozado
Se desmonta por fases y sin deformar perfiles, porque un sistema entero tiene mercado y ese importe baja tu factura; uno roto solo vale como metal.
El pavimento, resuelto y por escrito
Saneamos anclajes, tapamos huecos y documentamos el estado del suelo. Si el contrato exige reposición, va como partida propia y explicada.
Límites dichos de entrada
Amianto, aceites, disolventes, refrigerantes y envases contaminados se identifican, se dejan fuera del alcance y se derivan a empresa acreditada.
Carpeta lista el día de la firma
Fotos, códigos LER, documentos de identificación, certificados de destrucción y acta. Es lo que hace falta para que se libere el aval.
Lo que dicen quienes ya han cerrado su planta
«Nos avisaron de que media planta era utillaje del cliente y de que no podía moverse sin autorización. Nos ahorraron una reclamación.»
Responsable de planta, Sant Esteve Sesrovires
«El arrendador nos rechazó la primera entrega por los anclajes. Volvieron, sanearon el suelo y firmamos la semana siguiente.»
Gerente, polígono de Els Bassals
«El administrador concursal aceptó la carpeta tal cual se la dimos, sin pedir un solo documento más.»
Gestoría, Abrera
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